Hoy me han hecho, posiblemente, uno de los mejores regalos de mi vida y difícilmente podrán superarlos. Solo decir que cuando lo vi comencé a babear de forma incontrolada y que ciertas partes de mi cuerpo cayeron rodando cada una para un lado.
Aquí os lo muestro orgulloso “perdio”, aunque se que no soy el único que se siente así, y me alegro de ello.
Aquí un detalle:
Y esa sonrisa que tenía cuando me lo dió…
