martes, 9 de septiembre de 2008

URGENCIAS

Hoy, por culpa de un despistado al volante he tenido que acudir con mi mujer al servicio de urgencias del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla.

Tras llegar al mostrador de admisiones, donde nos atendió un chaval bastante amable, tras lo cual nos pasan a otra sala, ya dentro de las urgencias propiamente dichas, donde nos toman una serie de datos y nos indican que vayamos hasta el final de la línea verde (menos mal que no soy daltónico) y que nos avisarían para que nos viese el médico (concretamente el traumatólogo).

Armados de paciencia buscamos un hueco en algún asiento para esperar nuestro turno. Afortunadamente había sitio y pudimos sentarnos. El primer cuarto de hora es llevadero, ya hablas con tu mujer y te sitúas en el sitio. No obstante pasado ese primer cuarto de hora, las te das cuenta de que las sillas son cualquier cosa menos cómodas, así que decides levantarte y dar un pequeño paseo (unos pasos más bien) ya que no te puedes arriesgar a salir no sea que te llamen en ese lapso de tiempo y tengas que volver a empezar.

Mientras das el paseo observas los carteles que hay colgados por la sala y te haces un mapa mental de la zona....te conviertes en un experto en la zona, ya que sabes a la perfección donde está cada consulta, cada sala de rayos X, el aseo de señoras y el de caballeros; con lo que puedes hacer de buen samaritano si alguien te pregunta por alguno de esos lugares.

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Sala de espera de consultas

A continuación, hablamos ya de pasada la primera hora, por los altavoces de la sala escuchas tu nombre y ves el cielo abierto "el principio del fin" piensas. Entras, te ve un médico y te dice que te va a hacer unas radiografías. "Muy bien", piensas, esto me parece estupendo.

Vaya a la sala que le llamarán para la radiografía.

Son ya las 15.00 y no has desayunado, con lo cual entre la hora y el aburrimiento tu mente piensa en lo que vas a comer. La respuesta es clara: NADA. En la sala de espera no hay ni una mala máquina expendedora de "piquislabis", agua o refrescos. Tampoco existen fuentes para beber. Pero no te atreves a salir fuera no sea que te llamen y tengas que volver a empezar.

Pero al final te arriesgas y saltas al exterior (con permiso del guarda de la puerta para que te vuelva a dejar entrar) y consigues una paquete de patatas "al jamón" y una Coca Cola....Manjar de dioses piensas en un rincón mientras te lo comes.

Estamos ya en el punto en que te sabes de memoria la política de gestión medio ambiental del Servicio Andaluz de Salud, conoces a la perfección tus derechos y obligaciones como usuario de dicho servicio (todos los cartelitos muy bien colocados), e incluso has empezado a cansarte de esperar. Solo llevas 3 horas esperando.

Empiezas a cabrearte, y no solo te cabreas tú, para nada. También empiezan a cabrearse otras personas que están allí, incluso desde antes que tú. Pero la impotencia supera al cabreo y continuas esperando.

De pronto una mujer mayor, extranjera, pregunta a un celador algo que no llegue a oir. Lo que si pude oir fue la respuesta del celador y la cito textualmente "Y yo que se señora, yo soy de radiología, pregunte en información". a esta frase póngase pelo engominado, cadena tipo cani y acento chulo de sevilla (ojo no quiero decir que todos los sevillanos tengan ese acento, gracias a Dios).

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Sala de espera de radiología

La sala empieza a llenarse de gente, bueno, de gente ya estaba llena, lo que empieza es a llenarse de camillas, y claro, el celador/a de turno llega con la camilla y te la planta en cualquier sitio, o más bien dicho en cualquier hueco, sin mirar siquiera si queda espacio para que pase una persona que entre a la sala o, si es muy muy muy afortunada, salga de ella con sus "afotitos hechas".

Ya un poco más en serio y la razón por la que escribo esto es la sensación que me ha dado de que tratan a los enfermos como si fuésemos mercancía (y no muy valiosa por cierto). No entiendo el trabajo que cuesta poner una cara amable a una persona mayor, que no es de aquí y posiblemente se encuentre perdida. Me gustaría ver a ese celador en unas urgencias de cualquier ciudad extranjera, sin conocer el idioma, sin saber como funciona el sistema y sobretodo SOLO. Puedo entender que son personas y como cualquier pueden tener un día más malo que otro y lo entiendo, pero también creo que estas personas que tratan con otras personas a las que nos creo que les guste estar allí deberían estar más preparados en cuanto al trato humano.

También he sido hoy testigo de como un técnico de radiología era interrogado por el familiar de una anciana que llevaba varias horas en una camilla con gotero incluido que el no tenía la culpa de la espera. Lo cierto es que nadie le hecho la culpa a él de la espera, solo de preguntó si sabía como iba de tiempo ya que la anciana llevaba varias horas allí.

Comprendo que estas personas se vean bastante presionadas cuando ven una sala de espera con, al menos 200 personas, todas esperando, cada una con sus problemas, sus prisas, sus dolencias, pero todas con ganas de ser atendidos y salir de allí cuanto antes.

Con estos pensamientos en la mente vuelvo a escuchar mi nombre "ding dong ding ..... Carmonés, acuda a sala 1 de rayos ding dong ding". Salto y casi me doy con la puerta porque paseando paseando había llegado hasta la entrada.

4 minutos de mi reloj y me vuelven a dar boleto con la temida frase "vaya a la sala que ya le avisarán".

De nuevo en la sala, ya casi has hecho amistad con otras personas y sabes algunas de las historias. Una señora se había encontrado a su padre en el suelo sin poder levantarse (90 y pico de años el hombre y casi ciego) y había tenido que dejar a su madre y su hermano con síndrome de Down solos en casa. Al final (después de 4 horas) tuvo que dejar al anciano en observación y salir pitando para atender a su madre y su hermano.

Un chaval de unos 18 o 20 años, bético para más señas y que se había tatuado el símbolo del centenario del Betis en la pierna (este es peor que Serrano).

En medio ya de la desesperación por el tiempo que llevas esperando te vuelven a avisar para decirte:

Doctora: Esto está bien, no tiene usted nada

Yo: Entonces porque me duele la espalda. Oiga señorita que me han "dao" una leche en el coche por detrás y por gusto le puedo asegurar que no estoy aquí desde las 14.00 (son las 18.15). (Ya cuesta incluso guardar las formas)

Doctora: Bueno en ese caso tómese este anti-inflamatorio y que lo vea su médico de cabecera.

Yo: Bueno pues nada, gracias y hasta otra.

Y salgo con una cara de primo que no os imaginais y con mi dolor de espalda, mayor si cabe que cuando entré gracias a estar de pié o sentado en las "ergonómicas sillas" de la sala.

Si algo te queda claro en estos lugares es que ante la enfermedad todos somos iguales, da igual la cartera que tengas, salvo que tengas un médico privado y ya se sabe. Aunque lo privado tiene sus limitaciones.

He visto a señoras muy bien vestidas y perfumadas, junto a muchachas, posiblemente toxicómanas, y la verdad es que me ha impresionado el contraste.

Pero lo que mas me ha sorprendido es ver como de 5 salas de rayos X que había, solo 2 estaban funcionando. ¿Falta de personal? ¿Falta de equipamiento?

Se me viene a la cabeza el tema tan de moda en Carmona en estas últimas semanas sobre la necesidad de una ambulancia en la ciudad.

¿Quién marca las prioridades de equipamientos y personal de nuestro sistema sanitario?

¿Acudirán nuestros políticos (de todos los partidos) a la sanidad pública? Y si lo hacen, ¿esperaran como las 200 o 300 personas que hemos esperado hoy?

Desde luego mal deben estar las cosas en otros paises cuando quieren copiar el modelo de la atención médica de España.

6 comentarios:

  1. Antes de nada, me alegro de que no tengas nada del otro mundo.
    Prosigo diciéndote que sí, que yo soy el cani de radiología, q passsa? jeje.
    Y mu bueno lo de que la megafonía te llame carmonés. Ta gracioso el hecho de pensarlo.
    Un saludo y no vayas al ramadán que ahí uno se agacha mucho.

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  2. Gracias por tu interés. Afortunadamente es poca cosa.

    NO, me niego a creer que tú eres el Cani de urgencias Que conste que no tengo nada en contra de ellos.

    Hombre lo de la megafonía es lo normal, me avisaron por mi nombre jejejejeje.

    Déjate de Ramadán que a mi me encanta el jamón y los buenos chuletones.

    Un abrazo.

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  3. Jajaja. No, aunque alguna vez q me he puesto gorra me han llegado a decirme que lo parezco, tiene guasa...
    Yo sí tengo en contra de los canis que amenazan, agreden, van pidiendo dinero por la calle a indefensos y llamándo a la gente shurmano en vez de con respeto, jaja. Del resto no.
    Viva el cerdo ibérico!
    Un saludo.

    Pdta: en la foto, soy yo que he bebío, o es q has puesto a tu mujé borrosa? jeje

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  4. Estoy en contra de cualquiera que amenaza, da igual si es cani, punki, heavy o cuaquier persona.

    En cuanto a lo del cerdo ibérico VIIIIVA

    Mi mujer...como no se pusiera el teléfono mirando pa ella dudo que saliera. Si es cierto que el otro se parecia a ti jajajajajaja

    Un saludo.

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  5. Comor?? jeje. Me ha dejado pillao eso. Dices que me parecía yo al cani? pues dificil, porque el pelo engominao...jaja.
    De todos modos a ver si das una pista, a ver si via tener que ir al archivo de megafonías y calculando tu historia dar con tu nombre en el historial, jaja. Tiene guasa la cosa...
    Saludos.

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  6. Hola Carmené.
    Ante todo espero que estés bien que esos golpes son muy traicioneros.

    La sanidad lo que tiene es mucha falta de todo, casi nadie estudia medicina, por lo mal pagados que están, y por el tiempo que se llevan para terminar la carrera, eso, sí no los ponen de médico de cabecera, que según algunos solo hacen que rellenar recetas.

    No hace mucho tuve que ir al Valle e´bron, pensando que podía tener un desprendimiento de retina, y tengo que decir que fui muy bien atendida, pero lo que cuentas pasa aquí también.

    Y en Cataluña se paga un 5% en la gasolina para la seguridad social, cosa que no termino de entender.

    Cuídate y si te duele quéjate y mucho que si no, nadie te hace caso
    Un beso

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