lunes, 30 de marzo de 2009

CRISIS ECONOMICA

Aunque no es mi fuerte, he de decir que el tema de moda, desgraciadamente es la crisis económica, por lo que buscando en internet he encontrado en el blog de karcomen el siguiente post:

Sobre la crisis económica

El libro es de libre descarga y empecé a leerlo ayer y la verdad es que además de enterarte de ciertas cosillas, uno se cabrea cuando se hacen patentes algunas cosas que si bien casi todos sospechamos, con este libro lo corroboramos.

Os dejo parte del prólogo que me he permitido colgar aquí:

Copio y pego:

“Nos dijeron que la economía estaba en crisis debido al alto
precio del petróleo que estaba encareciendo la mayoría de la producción, a los dos meses la crisis era porque éste había bajado su
precio a la mitad. Contaban que la economía iba bien cuando el
precio de la vivienda estaba a unos niveles que ningún joven podía
acceder a ella y en cambio se contabilizaban tres millones de casas
vacías en España, hasta nos hacían felices porque los que teníamos
vivienda ahora éramos ricos debido a la subida de los precios, y
en realidad lo que sucedía era que nuestros hijos no podían comprar
una. Nos inquietaban con el peligro de que explotara la burbuja
inmobiliaria que provocaría la caída de los precios, a pesar de
que esa hubiera sido la única forma de que algunos pudiesen comprarse una casa. Durante toda la vida habíamos pensado que un
signo de mala situación económica era que subieran los precios de
los productos que necesitábamos, pero ahora dicen que con la crisis
bajarán y eso es todavía peor. Hace diez años recomendaban
que nos hiciéramos un plan de pensiones privado porque el sistema
público no estaría en condiciones de garantizar el pago de
nuestra jubilación y ha resultado que ha sido el sistema público el
que ha tenido que rescatar al privado de la bancarrota.
En nuestra sociedad, los “expertos” en economía vienen a
ser como los brujos de las tribus salvajes que advertían de una terrible sequía dos semanas antes de que el poblado se inundara por
unas torrenciales lluvias, y a pesar de eso seguían considerados
como los sagrados adivinos cuando dejaba de llover.
Muchos hemos llegado a la conclusión de que en este siglo
XXI leer buenos –y decentes- libros de economía es tan importante
como los de supervivencia si se va a una isla desierta. Y por eso
yo leo a Juan Torres, por supervivencia en esta edad moderna. De
forma que llega un catedrático de Economía como él y nos dice
que lo que argumentaban los grandes gurús de la economía mediante
matemáticas muy sofisticadas era “una tontería sin fundamento
científico alguno pero que se divulgaba para que los
multimillonarios puedan seguir jugando al casino”. O sea, el brujo
de la aldea tomándonos el pelo en el siglo XXI. Y la prueba más
clara es que hasta a Emilio Botín y a Alicia Koplowitz les sacó el
dinero un estadounidense de nombre Madoff mediante el tocomocho
de unas inversiones piramidales dignas de un trilero de la Gran
Vía madrileña.
Todo lo que está sucediendo ahora lo advirtió hace cuatro
años Juan Torres López en su libro “Toma el dinero y corre. La
globalización neoliberal del dinero y las finanzas” (Icaria), pero
Torres no tenía el reconocimiento de “brujo de la aldea” que dan
los grandes medios y las instituciones financieras porque decía lo
que a ellos no les interesaba, y lo silenciaron.
Lo que sí pregonaban pocos meses antes de que se desplomaran
las finanzas estadounidenses y europeas, el 5 de abril, eran
titulares como este del diario El País: “BBVA y el riesgo venezolano”.
Se hacían eco de que el banco español “BBVA acaba de advertir
sobre la situación venezolana en el capítulo de riesgos del
informe anual presentado ante la Comisión del Mercado de Valores
de Estados Unidos”. Seis meses después los gobiernos estadounidenses y europeos dedicaban sus fondos públicos a salvar la banca privada y el venezolano concedía 236,7 millones de dólares para 1.547 proyectos socioproductivos comunitarios.
Esos ejecutivos y banqueros que han provocado la crisis se
siguen burlando de los ciudadanos cada día que pasa. Mientras conocemos los multimillonarios rescates bancarios con dineros públicos, en Munich se inauguraba en octubre de 2008, con gran éxito de asistencia, la Feria de Millonarios, donde encontramos un teléfono móvil que se vende por 178.000 euros, una almohada adornada con diamantes por 300.000 euros, cigarros envueltos en oro, el último Ferrari, el mayordomo perfecto, yates, casas de caviar y champán... Esos días se conoció que el dueño de la inmobiliaria española Fadesa se adjudicó a su cuenta personal 139 millones de euros de la empresa antes de declarar la suspensión de pagos, que los ejecutivos de la aseguradora AIG se fueron una semana de vacaciones gastándose un total de más de 440.000 dólares alojándose en un hotel de California que cuesta mil dólares por noche, tras recibir los 85.000 millones de dólares del rescate del gobierno estadounidense.
La división aseguradora del desaparecido Fortis, cuyos
restos fueron comprados a precio de saldo por BNP Paribas, se
gastaron 150.000 euros en una cena en el prestigioso restaurante
Louis XV del hotel monegasco de Paris Monte-Carlo, el más caro
de todo el Principado.
Aunque la crisis es básicamente financiera y del sector de la
construcción, un estudio1 señalaba que los directivos de las entidades financieras tienen un salario medio de entre 80.000 y 250.000 euros y los de las promotoras o constructoras entre 100.000 y 240.000 euros. Estos sueldos, según el estudio, sólo son superados
por los socios de los despachos de abogados. Sirva como ejemplo
que durante 2008 la presidenta de Banesto, Ana Patricia Botín, tuvo
un aumento de sus emolumentos del 18 % para llegar a ingresar
3,67 millones de euros. A ellos hay que añadir “los 3,8 millones que
el banco aportó a su plan de pensiones, que se eleva ya a 21,7 millones”
El resto de los miembros del Consejo de Administración
percibió durante 2008 un 36,9 % más que el año anterior, y los
once miembros de la alta dirección vieron su retribución aumentada
un 34,6 %, hasta alcanzar un sueldo medio de 742.000 euros.
En Estados Unidos no es diferente. Mientras la financiera Merrill
Lynch aprobaba los planes de despidos y recibía ayudas del gobierno,
su presidente, John Thain, se gastaba 1,2 millones de euros
en amueblar su despacho. Entre sus adquisiciones, alfombras de
67.000 euros y una mesa de 19.200….”

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