domingo, 12 de abril de 2009

BALANCE

 DSCN3239 Ya terminó la Semana Santa, para alegría de muchos y pena para muchos mas, al menos por estas tierras.

Tras días de cofradías, buscar el mejor sitio para ver la cofradía, comprar algodón a los niños en la Plaza se me viene a la cabeza cuando yo era más joven y acudía con mis amigos a ver cofradías.

Dicen algunos que la Semana Santa no cambia mucho. La verdad es que viendo lo que he visto he de decir que opino todo lo contrario. La Semana Santa ha cambiado, y mucho, y quizás para peor.

Y que conste que no me refiero al Cristo tan criticado en los últimos tiempo de la Hermandad del Silencio. Esto para alguien que no es cofrade como yo se queda en una anécdota. Será más bonito, más feo, como sea pero es algo que no afecta al desarrollo de la Fiesta en si.

Pero no cabe duda que ha cambiado.

Nunca he asistido a la Procesión del Silencio (de las pocas que he visto) en la que por culpa del jaleo de la gente no se haya podido escuchar el acompañamiento musical que precede a los pasos. Antes asistir al paso de esta cofradía era algo que “te encogía el corazón”, solo se escuchaban las órdenes del capataz (hablando con la fuerza justa para que lo oigan los costaleros), las notas musicales que acompañaban al paso y el arrastrar de los pies de los costaleros al avanzar.

Nadie osaba cruzar de un lado a otro de la calle hasta que hubiese pasado la cofradía.

El pasado viernes era algo totalmente opuesto: escándalo, cruces de calle por medio de la cofradía (incluso por delante del mismo paso del Cristo). Lo único que se me ocurrió pensar fue “¡vaya!, mucho traje, mucha corbata pero muy poco respeto….mucho postureo”

Tampoco he asistido a una Procesión en la que vehículos pasen por medio de la cofradía para pasar de una calle a otra. Viendo la recogida de San Pedro me quedé atónito cuando un vehículo cruzó por medio de los nazarenos del Cristo para pasar desde la calle del Caño a la calle La Fuente. Y lo hicieron impunemente. Increible vamos.

No entro a valorar la cantidad de suciedad que producimos (AQUI ya hablo algo de esto)

Este año, más que ningún otro me ha dado la impresión de que la Semana Santa ha pasado a ser una FIESTA como otra cualquiera.

Ni me gusta la Semana Santa, ni me va a gustar nunca, pero si algo valoro es el respeto por aquellos a los que si le gusta y la siguen y la viven, eso si, cada vez son menos.

Un saludo.

1 comentario:

  1. Claro que ha cambiado para muchos es una fiesta más, para beber y comer en la calle, nosotros por la noche tuvimos problemas para poder cenar, no había sitio donde sentarse.
    Con lo del respeto totalmente de acuerdo.

    Saludos

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